Nunca hay un porqué para un recuerdo, llega de repente,así, sin
pedir permiso y nunca sabes cuando se marchará...lo único que sabes es
que lamentablemente volverá, aunque por lo general son instantes... Y
ahora se como hacerlo. Basta con no detenerse demasiado. En cuanto llega
el recuerdo hay que alejarse rápidamente, hacerlo enseguida, sin
miramientos, sin concesiones, sin enfocarlo, sin jugar con él,sin
hacerse daño...
A tres metros sobre el cielo
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