
Y ese reencuentro conmigo misma ha sido para bien. Ha sido una prueba dura, en la cual el dolor, la melancolía, la soledad, y demás sentimientos, digamos, tristes, han estado presentes a diario. Pero sigo aquí, ¿no? Y hablo de esos momentos sin que el daño interfiera, con lo cual demuestro que he superado esa etapa, aunque algunos matices, o cicatrices, aun no han sanado del todo.
Pero seguiré con la esperanza de que se curen :). Lo que importa es no rendirse. Lo que importa es que si nos caemos, podemos (debemos) levantarnos.
El camino es el que nos enseña la mejor forma de llegar y nos enriquece mientras lo estamos cruzando.
Paulo Coelho
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