
-Estupendo -comenté,dejando que mi voz destilara ácido.
Sus pupilas de dilataron con una expresión de falsa inocencia.
-¿Qué?
- Se ha portado bastante bien con todo esto, no hacía falta forzar la suerte.
Soltó otra risotada más aguda que la anterior. Parecía encontrar muy divertido mi comentario. Intenté verle la gracia mientras él daba la vuelta al Golf para abrirme la puerta.
- Bella- repuso finalmente, todavía riendo entre dientes, mientras la cerraba-, no puedes forzar lo que no tienes.
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