-Eh, ¿estás bien?- preguntó Jacob. La preocupación pobló su frente de arrugas.
Alcé los ojos. Las lágrimas aún no se habían secado en mis mejillas.
- ¿Por qué rayos iba a estar bien, Jacob?
La angustia sustituyó buena parte de la severidad de su rostro.
- Cierto -admitió: respiró hondo-. Mierda, bueno, yo... Lo siento,Bella.
Yo no albergaba duda alguna de la sinceridad de la disculpa, aunque una crispación airada deformaba sus facciones.
- ¿Por qué has venido? No quiero tus disculpas, Jake.
-Lo sé -susurró-, pero no podía dejar las cosas como quedaron esta tarde. Fue horrible. Perdona.
Sacudí la cabeza cansinamente.
-No comprendo nada.

Luna Nueva. Stephenie Meyer.
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